Después del gélido invierno, LACUNIACHA, despierta perezosamente de su letargo invernal, con la aparición de los primeros brotes en los árboles y el renacer de las primeras flores. El silencio del invierno es ocupado por el armonioso cantar de los pájaros acompañado por sus vuelos acrobáticos con los que nos deleitan.
Todos los animales cambian su pelaje por otro más acorde con el aumento de temperaturas. Lo podemos apreciar sobre todo en ciervos, gamos, renos y bisontes. Las ardillas juguetean entre las ramas de los árboles llamando nuestra atención, todo se dota de una perfecta armonía, donde todo suena al mismo son… y es que …HA LLEGADO LA PRIMAVERA Y EL BOSQUE SE VA VISTIENDO DE COLOR!
Os recomendamos que agudicéis bien vuestros sentidos y disfrutéis del despertar de la MADRE NATURALEZA.
RECINTO DE LOS CÉRVIDOS
Vais a observar que algunos de los cérvidos han perdido la cuerna, puesto que todos ellos la tiran una vez al año. De una forma generalizada, el desmogüe (caída de la cuerna) tiene lugar entre marzo y abril, excepto en los renos que tiene lugar en los meses de pleno invierno. Recordar que así como los renos tienen cuerna tanto los machos como las hembras, en las restantes especies de cérvidos sólo presentan cuernos los machos. En estos momentos, el ciervo macho ya ha perdido su cuerna. Podemos apreciar en el reno la capa aterciopelada que cubre su cuerna en crecimiento. Se denomina basta o correal y se desprenderá una vez desarrollada y endurecida la cuerna.
El recinto en el que estamos corresponde con la parte baja del parque (1.300 m) cuya vegetación está compuesta principalmente por ejemplares de pino royo o silvestre salpicado de algún individuo de abedul y haya. En el sotobosque (estrato inferior) toma especial relevancia el boj. Entre toda esta vegetación y contestando a la llamada de la primavera aparecen dando colorido al suelo las violetas, anémonas (blancas), hepáticas (azules) y las primaveras (amarillas).
RECINTO DE LOS LINCES
Si os encontráis situados en el mirador, podréis observar una gran variedad de especies. Enfrente, podéis encontrar el cerezo silvestre, característico por su flor blanca; a su izquierda y con una corteza blanca inmaculada, se encuentra el abedul, árbol que abunda por todo el parque. A la izquierda de este último, hay un magnifico ejemplar de acebo. Si miramos con atención entre sus ramas posiblemente veamos a uno de los linces, pues este lugar les gusta mucho para reposar tranquilos.
Si miráis a vuestra derecha, el pino silvestre con sus casi 30 metros, corteza asalmonada y porte en forma de bandera es digno de admirar. Disfrutad del paisaje que desde aquí se puede ver…El embalse de Búbal abastecido por el río Gállego el cual nace por encima de Sallent de Gállego, entre picos que rondan y sobrepasan los 3.000 metros de altitud, recogiendo las aguas cristalinas de los ibones ( pequeños lagos de origen glaciar) que le circundan. En estas fechas, comienza el deshielo, pero todavía podemos disfrutar del espectacular contraste de la nieve en los picos y el comienzo de la primavera en el valle.
RECINTO DE LOS CAPRINOS
Os encontráis en estos momentos en Lacuniacha alta, y habéis sobrepasado los 1500 metros de altitud, a partir de aquí la vegetación deja de ser tan elevada y nos podemos encontrar con flores y arbustos silvestres. Prueba de ello lo tenemos nada más pasar la puerta del recinto, si os fijáis bien, veréis una roca, que se encuentra sombreada por un acebo de un verde intenso. A los pies de este se encuentra el enebro con sus hojas azul -verdosas y punzantes. Ya podemos apreciar el fruto de este arbusto, del cual se obtiene la conocida ginebra.
Conforme vamos subiendo por el recinto, podemos ver a la izquierda un “golpe ” (grupo de árboles) de álamo temblón, ligado a cursos de agua de montaña.
En esta misma zona podemos ver pequeños montículos de tierra en el suelo. Proceden de las galerías subterráneas excavadas por el topo europeo que habita en el subsuelo.
Si caminamos en silencio no tendremos dificultad en ver a la Cabra Montés.
RECINTO DE LOS BISONTES
Este animal de origen glaciar, presente en España en épocas prehistóricas (queda evidencia de ello en los dibujos de numerosas cuevas y excavaciones), habitó en las praderas y bosques de centroeuropa hasta los siglos XVII y XVIII. Han atravesado difíciles períodos sucesivos durante los cuales ha bordeado la extinción. Actualmente solo vive en estado salvaje en la reserva de Bialowiezia (Polonia). Su recinto es una clara representación de la pradera subalpina pirenaica. A partir de estas cotas, los árboles dejan de dominar las laderas de las montañas para dar paso a la vegetación arbustiva, rastrera y al prado. La zona que estamos contemplando se formó como consecuencia de la colmatación de una laguna de origen glaciar. Antiguamente, en el habla local, “lacuna” quería decir laguna y “lacuniacha” por lo tanto, laguna pequeña o bien laguna seca. Hemos tomado este topónimo para dar nombre a este parque faunístico.
RECINTO DE LOS CABALLOS PRZEWALSKI
El caballo salvaje se extinguió debido sobre todo a la presión humana sobre sus hábitat (aumento del uso del suelo para agricultura, ganadería y caza) y la disminución de praderas en Europa durante la última glaciación. A partir de unos pocos ejemplares en cautividad se recuperó la especie en la misma reserva mencionada con anterioridad en Polonia. Actualmente unos pocos caballos de Przewalski ya pastan libres por las llanuras de Hustain Nuruu, en Mongolia.
Este tipo de caballo se diferencia del doméstico por su erizada crin, falta de flequillo y por el morro blanco. La capa es constante en todos ellos. Pelaje pardo amarillento con listón oscuro a lo largo de la columna vertebral y los extremos también negros (patas, crin y cola). Junto a ellos podemos seguir disfrutando de la vegetación rica en abedul, sauce, haya y roble.
RECINTO DE LOS LOBOS
En este recinto nos vamos a encontrar con ejemplares de lobo europeo (más grande que nuestro lobo ibérico que habita en zonas más occidentales de la península.
Es un carnívoro con particulares técnicas de caza. Ataca a sus presas en grupo después de agotarlas con largas persecuciones que puede resistir gracias al gran tamaño de su corazón y su gran capacidad física. En las manadas prevalece un orden jerárquico cuidadosamente establecido.
Una curiosidad de los lobos en la que os podéis fijar: En los combates (por ejemplo para disputarse la jerarquía), el vencido ofrece su garganta al vencedor, que levanta su rabo en señal de superioridad.
Todos los animales que se ven durante el recorrido existen o han habitado en algún momento de la historia en el Pirineo.